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Estadística Minera: Problemas para el análisis y estudio de nuestro legado.


En el presente texto vamos a realizar una aproximación a la Estadística Minera (EM), accesible mediante el enlace: http://info.igme.es/estminera/default.aspx. Los datos estadísticos que nos proporciona la EM nos permiten estudiar de forma vehemente los diferentes sectores mineros y metalúrgicos en el Estado español. Los datos son agrupados de forma metódica, a través de sustancias y provincias. Estos datos, recordemos que se han publicado de forma ininterrumpida desde 1861 hasta la actualidad. En otras palabras, es una fuente básica para todo aquel interesado en el sector minero y su evolución económica y social.

En dicha página, nos encontramos con un simple buscador, con un apartado de año y texto de búsqueda. Es, por ende, la primera crítica a este servicio: la falta de una búsqueda avanzada, que, mediante los metadatos de los archivos: se profundice en las búsquedas permitiendo de esta forma acceder a información mucho más destilada. Ya que, en la práctica, solo se ofrece un PDF, escaneado, con posibilidad de OCR (Optical Character Recognition), el cual, a su vez tampoco reconoce todos los caracteres, dificultando la localización de la información.

Continuando con la información que nos facilita EM. Los datos, se nos presentan de forma desglosada, pero debemos localizarla nosotros mismos al no disponer de metadatos estructurales el documento. Dicho esto, encontramos aquí el principal problema: la EM lleva tanto tiempo que la publicación ha cambiado de formato, y los elementos que considera son cambiantes. En cuanto a esto, se debe destacar que unas categorías desaparecen otras aparecen, y sobre todo, hay cambio de magnitudes. En otras palabras, se dificulta su análisis estadístico y su traslado a una gráfica para su comprensión visual. Por ejemplo, una aproximación práctica entre 1966 y 1984, respecto al uso de materiales que hacían las empresas: aceites y grasas se separan en dos categorías diferentes y el fuel-oil pasada de kg a tn y el resto de combustibles, se expresan en miles de litros.

En busca de una comprensión práctica, veamos un caso de estudio real, de las vicisitudes que enfrenta un investigador al analizar la EM. Pongamos de referencia el desarrollismo franquista hasta la transición (1956-1985). Hay cambios editoriales (forma de expresión de datos, magnitudes e ítems) en 1968, 1973, 1977, 1981 y 1985. Evidentemente, si consideramos la EM desde su origen en 1861 estos cambios serán aun más amplios y dantescos. La razón última, es evidente que la propia evolución de la EM y de los órganos que lo componían, donde sus respectivas cúpulas directivas consideraban necesario esos cambios, que no negamos y consideramos necesarios, pero más distendidos en el tiempo permitiendo así un mejor análisis del sector.

Finalmente vamos a hacer una pequeña mención a los datos recogidos y a su veracidad. De entrada, estos datos deben ser tomados como ciertos, historiadores como Coll Martín (Sudrià, 1994) afirman que es la EM es fiable para el estudio del sector. Sin embargo, se ha visto que su comprensión y análisis no es nada sencillo. Es evidente que los datos que se recopilaban, y la forma de hacerlo fue variando en el tiempo y que estos, podían ser alterados, en el caso de que la supervisión no fuera la adecuada o que el poder político le interesase. Por este motivo, vamos a analizar un caso real, donde consideramos que la alteración de los datos fue posiblemente existente.

El contexto es la crisis del petróleo de 1973 en España (Lorca, 2015) que afectó duramente a España finalizando la ‘’era del petróleo’’. Ya en el acceso a esta documentación en la EM, el único caso que nos exponen dos años seguidos, es en 1973 y 1974. Vemos aquí una primera alteración de la normalidad del EM. Para más inri, este año también sucede un cambio editorial en la forma de expresar los datos. En cualquier caso, se observa cómo se retrasó a 1974 la publicación de los datos de 1973 y alguno de los resultados no tienen sentido.

Pero profundizando más, en el caso mallorquín, por ejemplo, se reduce a la mitad el número de minas, de personal y de horas trabajadas, y aumentando el coste del combustible (que permitía la mecanización). Pero esta misma mecanización (a través del ítem Maquinaria instalada) llega a máximos históricos. Aquí nos preguntamos qué personal, combustible y material utilizaban estas supuestas maquinas. El siguiente año, 1975 los datos de maquinaria vuelven a la normalidad.

En definitiva, la EM es una fuente básica y primordial para el conocimiento económico del sector minero, ahora bien, el acceso a estos datos puede ser tedioso, tanto por la simpleza del buscador, la falta de implementación de metadatos para su estudio, así como los cambios editoriales constantes en la forma de representación de los datos, que cambiaban ítems y magnitudes y sin olvidar del posible maquillaje de los datos que se analizan.

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

  • Lorca Alcalá, J.M. (2015). ‘’El impacto de la crisis del petróleo de 1973 en el contexto económico español’’. Espacio Tiempo y Forma. Serie V, Historia Contemporánea, (27), 165-180.

  • Sudrià, C. (1994). ‘’El Instituto Nacional de Industria y la crisis del carbón (1960-1989)’’. Áreas Revista de Ciencias Sociales, (16), 215-232.

 

 

Miguel Ángel Corado Guerrero

Palma de Mallorca, 10 de noviembre de 2021

 

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