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LA PIZARRA DE VALDEORRAS

Cuando uno nace en una zona como Valdeorras, palabras como pizarra, minería o cantera forman parte del diccionario colectivo de vocablos usados de forma asidua. En concreto, yo, nací en 1996 en el Barco de Valdeorras (Orense), la capital de la comarca, y desde muy pequeño tengo el recuerdo de los palés de pizarra que guardaba mi padre en nuestra finca, pues él se dedicaba a la colocación de ésta en cubiertas. Y es que, de forma directa o indirecta, casi todas las personas que viven en la región subsistimos gracias a la pizarra. Todos conocemos a labradores, capataces, ingenieros, transportistas… e incluso algún CEO.

Naturalmente, no resulta complicado ser consciente de la importancia y el impacto social y económico que suponen las explotaciones de pizarra para territorios como la Comarca de Valdeorras u otras como El Bierzo y La Cabrera (Castilla y León), donde se encuentran los yacimientos de pizarra más grandes y de mayor calidad a nivel mundial. Sin ir más lejos, la pizarra genera en España 4.000 empleos directos, pero la cifra aumenta hasta los 10.000 cuando se hablar de trabajo indirecto, tal y como afirma orgulloso el Clúster de la Pizarra. Además, España es el líder mundial en exportación de pizarra con 500.000 toneladas vendidas anualmente en todo el mundo, lo que representa el 85% de la pizarra mundial consumida.

Teniendo presentes estos datos no resulta extraño que yo, que estudié Derecho y Administración de Empresas en la Universidad de Oviedo, y que actualmente me encuentro realizando el Máster en Gestión Internacional de la Empresa en el ICEX-CECO, decidiese hace 3 años realizar mi primera incursión en el mundo laboral en el sector minero. Para ello me puse en contacto con CUPA PIZARRAS para así poder realizar prácticas en el departamento de comercio internacional en sus oficinas de A Medua. La decisión de contactarles a ellos no fue aleatoria, sino basada en hechos objetivos, puesto que ésta cuenta con 1.500 empleados en todo el mundo, 16 canteras propias, 22 plantas procesadores, más de 150 años de historia y el lujo de poder presumir de que 1 de cada 3 pizarras que se instalan en todo el globo les pertenece, lo cual les convierte en los líderes en mundiales en pizarra natural.

Durante los tres meses que tuve la suerte de trabajar en este interesantísimo sector no solo me formé como profesional de la exportación de pizarra a Francia, Reino Unido y Alemania, los cuáles son, en ese orden, los mayores compradores de ésta, sino que tuve la oportunidad de conocer el proceso productivo en cada una de sus fases. Ese verano fui llevado a una de las explotaciones, la cual tenía la particularidad de ser a cielo abierto, por lo que pude recorrer ampliamente el yacimiento. Allí, diversos profesionales me explicaron que el proceso de explotación arranca una vez finalizados los estudios geológicos, mineros y geotécnicos, así como los trabajos de prospección y ensayos sobre muestras, que permiten precisar la calidad de la pizarra y el potencial de las reservas del yacimiento. Tras las operaciones de desmonte tiene lugar la extracción del producto, en la cual los grandes bloques conocidos como “rachóns” son cortados, curiosamente, con hilo de diamante. Estos bloques se llevan a las naves de transformadoras donde tiene lugar el serrado, el labrado y el biselado. Posteriormente se selecciona y se embala, y ya está lista para ser vendida a cualquier parte del mundo.

Conocer en profundidad las distintas fases del proceso de elaboración de la pizarra no solo me ha convertido en un mejor profesional, sino que como oriundo de la Comarca de Valdeorras, me hizo ser más consciente de la riqueza de mi tierra y de la trascendencia que tiene la minería para el desenvolvimiento de la región. Por ello, considero de gran importancia los programas como el que lleva a cabo el Clúster de la Pizarra en el que llevan a estudiantes de la ESO a conocer el proceso productivo en primera persona. El sector de la pizarra cuenta con una gran tradición en estas zonas, pero indudablemente también va a forjar nuestro futuro, por ello, es necesario mostrar el atractivo del sector a los jóvenes para conseguir, en los años venideros, trabajadores cualificados en todas las ramas necesarias.

Hablar del impacto del sector de la pizarra sin hablar del impacto ambiental sería obviar uno de los grandes retos a los que se enfrenta la minería. Afortunadamente, hoy en día, la revegetación de las escombreras y la estabilización y rehabilitación ambiental de los taludes es, no solo uno de los objetivos de las pizarreras, sino una auténtica realidad. La restauración ambiental apunta sin descanso a la recuperación de la funcionalidad del ecosistema. No solo es necesario garantizar el éxito de la renovación de la cubierta vegetal, sino también la recuperación de la fauna asociada y de los procesos en los que está involucrada como la dispersión de semillas, la polinización o la descomposición de materia orgánica.

Para concluir me gustaría citar a Víctor Cobo, presidente de la Federación Nacional de la Pizarra, amigo de la familia, y un excelente profesional con el que tuve la suerte de trabajar, el cual decía en 2019 en una entrevista cuando le preguntaban por su opinión respecto a la pizarra: “No sé si es el diamante, pero desde luego, es el producto que está contribuyendo de manera más importante al bienestar de los habitantes de las comarcas productoras. Y esto también debemos tenerlo muy presente y arrimar todos el hombro ante cualquier acción que pueda poner en peligro a este sector”.

 

Carlos Rodríguez Arias

Madrid, 26 de Enero de 2021