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MINERÍA PARA LA COSECHA RIOJANA


Aunque pequeña en dimensiones, La Rioja es una comunidad grande en atractivos. Miles de turistas nacionales e internacionales son recibidos en nuestro territorio anualmente, tanto en la estación estival como en la invernal. Esto se debe a la gran variedad de actividades disponibles en la región: esquiar en Valdezcaray, comprar zapatos artesanos en Arnedo, atravesar el camino de Santiago o hacer visitas culturales a los monasterios de Santa María la Real en Nájera, Santa María de San Salvador en Cañas y, por supuesto, los monasterios de Suso y Yuso, patrimonio de la humanidad. Esta provincia ofrece una gran cantidad de posibilidades, pero no nos llevemos a engaño, La Rioja se nutre fundamentalmente de una baza con la que muy escasas y privilegiadas regiones cuentan. Un factor que de igual forma tiñe las copas de los más prestigiosos restaurantes y ocasiones, que los más humildes vasos de los hogares de todo el mundo. Como todos ustedes ya habrán deducido, me refiero al vino.
Que la producción de vino sea de tal calidad en La Rioja no es casualidad, las condiciones climatológicas y las características del suelo son ideales para el crecimiento de las vides. Sin embargo, no todo es tan sencillo como cabría imaginar en primera instancia. Las cepas requieren de unas condiciones muy específicas y de cuidados particulares para poder dar uvas de calidad óptima, pero el suelo no es capaz de proveer a la planta todos los nutrientes necesarios para tener una producción satisfactoria. Esto provoca que sea necesaria la ayuda de, entre otros factores, fertilizantes que enriquezcan la tierra en la que crece la vid. En este caso, los fertilizantes ideales para las cepas serían los populares NPK. Este fertilizante es muy cotizado a nivel mundial debido a su gran versatilidad y eficacia. Las siglas NPK se corresponden con las abreviaturas de tres elementos químicos: nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K), y como el nombre del propio fertilizante indica, estos elementos son los principales agentes del compuesto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                       Viñas riojanas


La fuente de extracción del nitrógeno es esencialmente nuestra atmósfera, sin embargo, el fósforo y el potasio se extraen directamente de minas y canteras de fosfato y potasa respectivamente. Hoy en día, en España, hay únicamente dos minas de potasa activas, las cuales se encuentran en la comunidad catalana. Sin embargo, existe gran cantidad de este mineral en una comunidad muy cercana a La Rioja, en Navarra. En dicha provincia, hay 3 proyectos mineros que siguen a expensas de ser abiertas. Mientras esas fuentes de potasa están sin explotar, el balance de importación y exportación de dicho mineral en España ha venido siendo irregular desde hace décadas. Infortunadamente, esta situación ha ido empeorando desde 2016 y la inestabilidad provocada por la pandemia no ha hecho sino tambalear, más aún si cabe, dicha posición. Mientras tanto, las minas navarras siguen incomprensiblemente inactivas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                       Viñedos riojanos


En lo que respecta al fósforo, el territorio nacional no cuenta con grandes fuentes de fosfato que poder explotar directamente, ya que es un mineral muy escaso. Sin embargo, esto no siempre fue así, ya que, durante la ocupación española del Sáhara, nuestro país fue un importante agente en el negocio de este tipo de componentes. Esto fue consecuencia de los descubrimientos del geólogo y catedrático Manuel Alía, quien hizo varias misiones en esta área sacando a la luz la existencia de una gran cantidad de minas de fosfato. España se enriqueció gracias a estas explotaciones. Desgraciadamente, el control de estas minas pasó a ser de Marruecos debido a diferentes motivos, convirtiendo al país magrebí en la primera potencia mundial del fosfato junto a Estados Unidos.

                                   

Detalle de una cepa de uva de La Rioja

 

Es bien sabido que nuestro país ha tenido históricamente una tradición minera sólida y eficaz, que traía riqueza a pueblos y ciudades y llenaba la despensa de muchas familias. Sin embargo, vemos como los líderes políticos que gobiernan nuestro país siguen desatendiendo este hecho y dejando pasar oportunidades, no únicamente con la potasa navarra, sino también con el yacimiento “Tropic” en suelo submarino canario, un tesoro que esconde una gran reserva de telurio, cobalto y las famosas tierras raras. Este yacimiento ha causado una polémica diplomática ya que Marruecos ha dejado claras sus intenciones de hacerse con el control de la mina.
Todos estos yacimientos siguen sin recibir la atención que merecen por parte de España, incluso cuando disponemos de medios y profesionales en el sector, para sacar adelante proyectos de manera eficiente y responsable.
No dejemos pasar oportunidades como estas, apostemos por la minería en nuestro país. Por nuestra historia, nuestro presente y por el futuro de varias generaciones, yo digo Minería Es Más.


Manuel Rodríguez Calero
Logroño, Marzo de 2021

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